Dolor pélvico y salud sexual
Dolor pélvico, vulvar o vaginal; molestias durante las relaciones sexuales; vulvodinia y otras situaciones en las que el dolor condiciona tu intimidad o tu día a día.
Fisioterapia integral avanzada
25 años de experiencia clínica para ayudarte a entender qué te pasa y volver a hacer lo que hoy evitas.
Quizá has dejado de correr, saltar o reírte por miedo a los escapes.
Buscas dónde está el baño nada más llegar a un sitio.
Evitas las relaciones porque las últimas veces te dolieron.
O sientes que tu cuerpo no ha vuelto a ser el mismo después de un parto, una cirugía o un tratamiento.
Vas renunciando a cosas. A veces, casi sin darte cuenta.
Y acabas llamando «normal» a lo que te está limitando.
Puede que hayas visitado distintos profesionales y que cada uno se haya centrado en una parte de lo que te pasa.
Que tengas pruebas, informes y recomendaciones.
Pero sigas sin entender cómo encaja todo y qué puedes hacer para mejorar.
O puede que esta sea la primera vez que buscas ayuda.
Quizá te encuentras bien y quieres conocer mejor tu cuerpo, entender sus cambios y saber qué puedes hacer hoy para cuidarte.
En la primera visita empezamos por escucharte.
Qué notas, cómo te afecta, qué has probado hasta ahora y qué quieres conseguir.
Miramos tus síntomas junto con tu historia, tus hábitos y el momento que estás viviendo.
Para que entiendas mejor lo que te ocurre y sepas por dónde empezar.
El método Fisiofemenina
Es una pregunta lógica.
Pero hay algo peor que no recibir un tratamiento manual: pasar meses —o incluso años— esperando mientras el problema avanza, aparecen nuevos síntomas y tu cuerpo aprende a convivir con algo que no debería haberse normalizado.
Durante años he tratado a mujeres en el hospital con muy poca aparatología. Y eso me enseñó algo importante:
Las mejores herramientas no están en una camilla.
Están en comprender qué te ocurre, saber interpretar las señales de tu cuerpo y aprender qué puedes hacer para ayudarlo a mejorar.
Porque mis manos pueden aliviarte durante una sesión. Pero si tú aprendes a reconocer qué empeora tus síntomas, qué necesita tu cuerpo y cómo actuar en tu día a día, ese conocimiento se queda contigo.
No quiero que dependas de mí. Quiero que llegue un momento en el que puedas decir:
«Sé escuchar mi cuerpo. Sé lo que necesita. Y sé qué hacer cuando algo no va bien».
Por eso no trabajo únicamente sobre una etiqueta diagnóstica. Dos mujeres pueden tener el mismo diagnóstico y necesitar caminos completamente distintos. Tus sensaciones, tus síntomas y la forma en que responde tu cuerpo nos dan una información mucho más valiosa.
Tu cuerpo nos va diciendo si estamos avanzando.
Antes de centrarnos en una zona concreta
Tu cuerpo no funciona por partes.
Y tu tratamiento tampoco debería hacerlo.
Yo te doy el criterio, las herramientas y el acompañamiento.
Tú aprendes a observarte, comprenderte y participar activamente en tu recuperación.
Porque el objetivo no es que necesites más sesiones.
El objetivo es que cada vez me necesites menos.
En qué puedo ayudarte
Lo que hoy te limita puede tener distintos nombres. Lo importante es comprender cómo está afectando a tu vida y qué podemos hacer a partir de ahí.
Dolor pélvico, vulvar o vaginal; molestias durante las relaciones sexuales; vulvodinia y otras situaciones en las que el dolor condiciona tu intimidad o tu día a día.
Escapes de orina, sensación de peso, falta de control o confianza al toser, reír, saltar, correr o entrenar.
Cambios en el abdomen, el suelo pélvico, la postura, la fuerza o la manera en que sientes tu cuerpo durante estas etapas.
Molestias, tirantez, pérdida de movilidad o inseguridad después de una intervención abdominal, pélvica o mamaria.
Recuperación de la movilidad, el tejido y la confianza corporal después de una cirugía o de otros tratamientos relacionados con el cáncer de mama.
Información, ejercicio terapéutico, autocuidado y acompañamiento para comprender mejor la situación y participar activamente en su manejo.
Se trata de recuperar libertad en tu día a día.
Durante los últimos 25 años me he formado, trabajado y vivido alrededor de una sola obsesión: mejorar mi salud y la de las mujeres que trato.
Mi curiosidad empezó mucho antes de saber que acabaría dedicándome a esto.
De pequeña, pocas cosas del colegio conseguían mantener mi atención. Pero cuando hablábamos del cuerpo humano, la mente o la forma en que nos relacionamos, algo se encendía dentro de mí.
Bailar era mi terapia.
Leer sobre salud y bienestar en las revistas de mi madre, mi ritual antes de dormir.
Estudié Fisioterapia porque era la carrera que más se acercaba a todo lo que me fascinaba: la salud, el cuerpo y el movimiento.
Y me enamoré de la profesión desde el primer día.
Durante la carrera apareció algo que cambiaría mi rumbo: sufrí vulvodinia.
En aquel momento, encontrar respuestas no era fácil. La fisioterapia del suelo pélvico era todavía muy desconocida en España. Muchas mujeres convivían en silencio con el dolor, los escapes de orina u otros síntomas. Situaciones frecuentes, pero no por ello normales, que a menudo se vivían con vergüenza y sin saber dónde pedir ayuda.
Yo también necesité entender qué me ocurría.
Así que empecé a buscar.
Me formé en las distintas áreas relacionadas con el suelo pélvico: urología, ginecología, fisiosexología, coloproctología y obstetricia. Una formación me llevó a otra y, casi sin darme cuenta, mi problema de salud se convirtió en el inicio de mi especialización.
Hace 20 años, ese camino me llevó al Hospital Universitario Vall d’Hebron, donde he trabajado como fisioterapeuta especializada en salud de la mujer, rehabilitación abdominopelviperineal, oncología de mama, lipoedema y linfedema.
También trabajé en consulta privada junto a urólogos y ginecólogos.
Y durante nueve años fui docente en distintas universidades. Participé, entre otros proyectos, en la creación de la primera asignatura de fisioterapia aplicada a la medicina estética y a la cirugía plástica y reparadora.
Trabajando con mujeres comprendí algo todavía más importante:
el cuerpo rara vez cuenta una historia sencilla.
Un dolor no siempre empieza en el lugar donde duele.
Una cicatriz no afecta únicamente a la piel.
Y un síntoma no puede separarse de la alimentación, el descanso, las hormonas, el estrés, las emociones o la historia de la mujer que tienes delante.
Me faltaba una pieza que conectara todo aquello.
La encontré en la psiconeuroinmunología clínica y en la medicina evolutiva. Primero me ayudaron a comprender y mejorar mis propios problemas digestivos. Después transformaron por completo mi manera de acompañar a otras mujeres.
Más adelante incorporé herramientas de programación neurolingüística y terapia breve.
En mi primer trabajo de prácticas, ya había escrito una conclusión que todavía hoy guía mi forma de trabajar:
A veces, escuchar ayuda más que cualquier técnica.
Por eso no entiendo la fisioterapia como una colección de tratamientos aislados.
Para mí, tratar es observar.
Preguntar.
Relacionar lo que a primera vista parece desconectado.
Y escuchar el tiempo suficiente para comprender qué está intentando decir el cuerpo.
Fisiofemenina nace de todo ese recorrido.
De la profesional que ha trabajado durante más de dos décadas con la salud femenina.
De la paciente que también tuvo que buscar sus propias respuestas.
De la docente, la madre y la mujer que sigue aprendiendo.
Este es el lugar donde pongo mi experiencia, mi atención y mi criterio al servicio de otras mujeres. Con tiempo, honestidad y una mirada integradora.
Porque no necesitas que alguien te prometa soluciones mágicas.
Necesitas que te escuchen, que comprendan el conjunto y que te ayuden a encontrar un camino que tenga sentido para ti.
Bienvenida a Fisiofemenina.
Número colegiada: 3878
Reservar mi primera visitaPrimera visita por videollamada
90 minutos · 120 €
Una sesión con tiempo para escuchar tu historia sin prisas, revisar tus antecedentes e informes, relacionar los factores que pueden estar influyendo y establecer los siguientes pasos.
Al terminar tendrás más claro qué estamos observando, qué puedes empezar a hacer y si necesitas alguna valoración complementaria.
Programas
Tras la cirugía de cáncer de mama
Programa de recuperación y prevención de secuelas tras la cirugía de cáncer de mama. No hace falta esperar a tener molestias para empezar a cuidarte.
En estas tres sesiones trabajaremos:
Un plan adaptado a ti para saber qué puedes hacer y cómo seguir cuidándote en casa.
Posparto
Quizá quieres volver a hacer ejercicio, pero no sabes qué puedes hacer ni cómo avanzar.
En estas dos sesiones te ayudo a:
Para que sepas por dónde empezar y cómo seguir cuidándote en casa.
Cuidados tras la cirugía de prolapso
Si te han operado de cistocele o rectocele, este programa te ayuda a cuidar tu recuperación y trabajar los factores que pueden favorecer que el prolapso reaparezca.
En estas tres sesiones aprenderás a:
Cuidados que aprenderás en consulta y podrás incorporar a tu día a día.
Eliges el tipo de consulta, el día y la hora. Te mando personalmente un mail con el enlace de pago.
Después de realizar el pago te pediré que me mandes la información más relevante y, si los tienes, los informes o pruebas que quieras que revisemos.
Tendremos tiempo para hablar de tu historia, tus síntomas, tus hábitos y todo aquello que pueda ayudarnos a comprender el conjunto.
Definiremos prioridades, recomendaciones y siguientes pasos adaptados a ti. Si necesitas una valoración médica, presencial o de otro profesional, también te lo indicaré.
Reserva una cita y antes de realizar el pago coméntame tus dudas respondiendo al email.
Las dudas clínicas las estudiaremos juntas durante la visita.
La primera visita por videollamada, de 90 minutos. Ese tiempo permite conocer tu historia, revisar tu situación de forma global y acordar por dónde empezar sin prisas.
No. El seguimiento por videollamada de 60 minutos está pensado para mujeres con las que ya estoy trabajando.
No. Los programas de recuperación tras la cirugía de cáncer de mama, posparto y cirugía de prolapso se pueden reservar directamente. La primera sesión de cada programa se dedica a conocer tu caso.
Mis manos pueden aliviarte durante una sesión. Comprender tu cuerpo te ayuda toda la vida. En consulta aprendes a interpretar tus señales, a saber qué mejora y qué empeora tus síntomas y qué puedes hacer en tu día a día. Si tu caso necesita tratamiento manual, te lo diré.
No. Si tienes informes o pruebas, los revisaremos juntas. Si no los tienes, empezaremos por tu historia y valoraremos si necesitas consultar con otro profesional.
Si considero que tu caso requiere una exploración o una intervención presencial, te lo comunicaré con claridad y te recomendaré acudir al profesional adecuado.
Busca un lugar tranquilo, con buena conexión a internet y suficiente intimidad. Ten a mano los informes que puedan ser relevantes y anota las preguntas que quieras resolver.
Desde el botón de reserva accedes a mi calendario y eliges el tipo de consulta, el día y la hora. Después te envío personalmente un correo con el enlace de pago, y la cita queda confirmada cuando se realiza el pago. Recibirás la confirmación y el enlace de la videollamada por correo.
Sí, siempre que lo hagas con al menos 24 horas de antelación respondiendo al correo de confirmación. Pasado ese plazo, el importe de la consulta no se devuelve.
No. La consulta no sustituye la atención médica, el diagnóstico ni la asistencia presencial cuando sean necesarios.
Fisiofemenina no ofrece un servicio de urgencias. Si presentas síntomas graves o necesitas atención inmediata, contacta con los servicios sanitarios de urgencias.
Solo necesitas un buen lugar por el que empezar.
Podemos comenzar escuchando tu historia, relacionando las piezas y decidiendo el siguiente paso.
Con tiempo, honestidad y una mirada adaptada a ti.
Bienvenida a Fisiofemenina.
Fisioterapeuta · Colegiada número 3878